Bangladés está ultimando un nuevo marco normativo para reemplazar su histórica ley de juego de 1867, con el objetivo de responder de forma más directa al crecimiento de las apuestas, el juego y las operaciones de wagering en entornos digitales.
Según explicó el ministro del Interior, Salahuddin Ahmed, el borrador se encuentra en su fase final y el Ejecutivo prevé presentarlo en la próxima sesión parlamentaria. La iniciativa surge en un contexto de mayor preocupación oficial por la expansión del juego online y sus efectos sociales.
De acuerdo con las declaraciones del funcionario en Daca, el texto legal ya está prácticamente listo para su envío al Parlamento, donde deberá iniciar su tratamiento legislativo.
Un proyecto centrado en el avance del juego por internet
Las autoridades bangladesíes consideran que el aumento de plataformas de apuestas digitales se ha convertido en un problema creciente, especialmente entre sectores jóvenes de la población.
El ministro sostuvo que este fenómeno representa una amenaza para la juventud, la economía y la estabilidad social del país. En esa línea, remarcó que la normativa vigente ya no alcanza para responder a actividades de juego impulsadas por nuevas tecnologías.
El nuevo texto, según anticipó el gobierno, busca apuntar específicamente a las operaciones de juego y apuestas online, un segmento que ha seguido expandiéndose pese a las restricciones ya existentes.
Desde la visión oficial, Bangladés necesita una legislación más adaptada al ecosistema digital actual, con herramientas capaces de abordar los retos vinculados al acceso móvil, la conectividad y los servicios de apuesta por internet.
Por ahora, no se detallaron medidas concretas de enforcement ni el alcance exacto de las sanciones o mecanismos de control que incluiría la futura norma.
Una ley heredada del periodo colonial
El régimen actual del juego en Bangladés se basa en la Public Gambling Act de 1867, una legislación aprobada durante el dominio colonial británico en el subcontinente indio.
Esa norma prohíbe la mayoría de las modalidades tradicionales de juego en el país, incluido el casino presencial. Aun así, se mantienen algunas excepciones, como determinadas apuestas sobre carreras de caballos y productos de lotería autorizados por el Estado.
En los últimos años, la proliferación de sitios offshore, el uso de smartphones y el desarrollo de plataformas de juego en línea han complicado la aplicación efectiva de ese marco legal.
Las autoridades vienen alertando cada vez más sobre la actividad digital vinculada al juego, sobre todo por la facilidad con la que usuarios jóvenes pueden acceder a plataformas de apuestas mediante teléfonos móviles y sistemas de pago online.
Las últimas señales del Ejecutivo muestran que el gobierno entiende que la ley vigente ya no refleja la realidad del mercado digital ni la escala actual de los servicios de apuestas por internet.
El debate público incluyó referencias a medios y redes sociales
Durante la misma comparecencia, Salahuddin Ahmed también se refirió al papel de la prensa y a preocupaciones relacionadas con el uso de redes sociales.
El ministro afirmó que una prensa independiente sigue siendo importante para la reforma y el progreso social. Sin embargo, añadió que la libertad de expresión y la libertad de prensa deben operar con límites razonables para resguardar la seguridad del Estado y el orden público.
Asimismo, señaló supuestos usos indebidos de las redes sociales y sostuvo que se han difundido narrativas artificiales con impacto sobre la imagen del país.
También advirtió sobre un deterioro de valores familiares y sociales tradicionales, e instó a los medios a contribuir a una mayor concienciación pública sobre esos temas.
El encuentro fue encabezado por representantes del Bangladesh Secretariat Reporters Forum, con participación de funcionarios de información pública y periodistas de medios impresos, digitales y electrónicos.
Con este paso, la reforma del juego en Bangladés entra en una etapa clave: su revisión parlamentaria. Si el proyecto se presenta como está previsto, el país abrirá una nueva fase regulatoria enfocada en actualizar una ley centenaria frente al crecimiento del juego online.
