La Philippine Amusement and Gaming Corp (PAGCOR) ordenó a todos los operadores de casino con licencia y a los proveedores de servicios de soporte revisar de inmediato y fortalecer sus esquemas de prevención de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo.
La decisión llega después de la evaluación de riesgos del sector de casinos correspondiente al periodo 2021-2024, en la que el regulador clasificó a la industria filipina del casino como de alto riesgo en materia de lavado de dinero y de riesgo medio en financiación del terrorismo.
Según la directiva, las empresas deberán actualizar sus modelos de riesgo AML/CTF y ajustar sus evaluaciones internas a las conclusiones de PAGCOR. Además, tendrán que reforzar procesos clave de cumplimiento, entre ellos la debida diligencia sobre clientes, la monitorización de transacciones, la verificación del origen de fondos, el filtrado de sanciones y el reporte de operaciones sospechosas.
El organismo también pidió que el informe de riesgos sea distribuido entre consejos de administración, alta dirección, responsables de cumplimiento, equipos de auditoría interna y personal operativo. El objetivo es detectar brechas en los controles actuales y aplicar mejoras cuando sea necesario.
Desde la óptica regulatoria, los casinos presenciales y las operaciones de juego electrónico mantienen una exposición relevante por el manejo de grandes volúmenes de efectivo y por la visibilidad limitada sobre el origen de los fondos de ciertos clientes, especialmente en el segmento VIP y de junkets.
PAGCOR advirtió que el sector sigue materialmente expuesto a fondos procedentes de delitos graves, en especial cuando coinciden transacciones de alto valor, fuerte uso de efectivo, relaciones intermediadas con clientes, canales remotos, juego electrónico o controles débiles.
La evaluación añade que el juego de alto importe, la presencia de intermediarios, la clientela internacional y los esquemas complejos de liquidación pueden reducir la transparencia sobre el origen del dinero, la titularidad real y la persona que controla efectivamente la actividad.
De acuerdo con el regulador, los fondos ilícitos que llegan al ecosistema de casinos suelen estar vinculados a delitos como narcotráfico, fraude, estafa, ciberdelincuencia, infracciones medioambientales y evasión fiscal.
En financiación del terrorismo, PAGCOR situó al sector en un nivel de riesgo medio, aunque precisó que no detectó casos confirmados relacionados con entidades bajo su licencia durante el periodo analizado. Aun así, señaló que puede existir exposición cuando fondos que ya circularon por bancos, remesadoras, plataformas de dinero electrónico u otros intermediarios terminan entrando en actividades de casino.
La orden también alcanza a los proveedores de plataformas y servicios tecnológicos, que deberán garantizar que sus sistemas permitan a los operadores cumplir con sus obligaciones AML y reduzcan las opciones de ocultar el rastro transaccional.
Por último, PAGCOR adelantó que realizará inspecciones para medir la eficacia con la que los operadores implementen la actualización de riesgos. En caso de incumplimientos o deficiencias, el regulador avisó de que podrá imponer sanciones administrativas.
