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Bienestar Animal

Las carreras también dejan víctimas humanas más allá del daño animal

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El debate sobre la ética de las carreras de caballos ha ganado visibilidad, pero la crítica expuesta en esta carta sostiene que el foco no debe limitarse al bienestar animal. La autora plantea que el problema de fondo también afecta a las personas y al marco económico que sostiene esta actividad.

Según el texto, parte relevante del negocio internacional de las carreras está respaldada por algunos de los regímenes más cuestionados del mundo. Como ejemplo, cita la Saudi Cup, dotada con 20 millones de dólares en premios, y la presenta como una operación de proyección reputacional comparable a otras grandes citas deportivas utilizadas para mejorar imagen exterior. También menciona el papel de Qatar, que ha invertido su capacidad financiera para ganar peso global en la cría y en las competiciones de pura sangre.

La carta añade que las carreras de caballos, al igual que las de galgos, dependen estructuralmente del juego. Bajo ese enfoque, su viabilidad económica estaría ligada a una actividad con efectos sociales conocidos, entre ellos la adicción, el sobreendeudamiento y, en los casos más graves, situaciones de ruina personal y suicidio.

Además, el texto subraya que la participación real en este deporte, al margen de las apuestas, queda concentrada en una minoría con gran capacidad económica. Desde esa perspectiva, define las carreras como una disciplina asociada a grandes fortunas, con una base social muy reducida fuera del consumo vinculado al juego.

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Créditos de las ilustraciones: Sipa US/Alamy